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¡Proyecto seguido!
Te avisaremos a tu email de usuario/a cuando el proyecto esté en marcha, consiga el objetivo y antes de que termine la campaña para que puedas aportar si lo deseas.
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La Hora de Las Meninas es un libro de Jorge Carrasco que analiza en profundidad el célebre cuadro de Velázquez.
No quiero proponer nuevas teorías ni sugerir nuevos significados ocultos, simplemente me he limitado a estudiar la habitación que figura dentro del cuadro y reconstruirla virtualmente en 3D mediante infografía computerizada.!
Por primera vez se ha realizado una reconstrucción 3D de la Galería del Príncipe, el lugar "donde se finge y donde se pintó".
La reconstrucción en 3D ha sido clave para la investigación.
A partir de estos datos puramente matemáticos, he podido determinar la hora solar que se representa y, mediante investigación histórica contrastada, he descubierto otros datos de gran interés para todos, como el "lienzo oculto" que Velázquez estaba pintando en ese momento.
En este vídeo hay una explicación del cálculo de la hora solar y la fecha aproximada:
Parte de las medidas nos las proporciona el propio cuadro
He realizado también una completa reconstrucción de cómo era la habitación en 1656 con todos los cuadros originales que colgaban de las paredes. Esta reconstrucción es la más completa hasta la fecha y he podido descubrir dos o tres cuadros desconocidos hasta la fecha.
En este vídeo se puede ver una descripción de la habitación tal como era en 1656.
Esta es la pared Sur de la habitación, tal como la contemplaba Velázquez mientras pintaba. Los dos cuadros superiores se conservaban. Los otros dos son bocetos de Rubens, pues los originales se perdieron en el incendio del Alcázar
Y en este otro vídeo una explicación de cómo averiguar el llamado "lienzo oculto".
Siempre he recurrido a expertos en la materia que avalaran mi investigación. Uno de ellos, Fernando Marías, que me ayudó mucho a la identificación de la habitación y corrigió más de un error, accedió amablemente a prologar el libro. No es que comparta todas mis tesis, pero avala que el trabajo es serio.
Creo que es un libro tremendamente original y muy divertido. He sido muy riguroso en su redacción y las conclusiones sorprendentes que propongo siguen una clara línea lógica, casi de novela detectivesca, para descubrir qué quiso contarnos Velázquez realmente con este cuadro.
A través de las pistas que el propio autor dejó en el cuadro (la luz, el espejo, su paleta, los personajes, el perro, la cruz de Santiago en el pecho...) descubrimos al "otro" autor del lienzo. Se cierra así el círculo intelectual de esta obra maestra de más de 350 años de historia.
El libro
La edición corre a cargo de la editorial La Vocal de Lis, con el que he firmado un contrato de co-edición. Esto asegura una calidad profesional en todos los detalles.
La edición tendrá un formato A4 (aprox.) con tapa dura para una cómoda lectura en papel de 130 gramos y un desplegable con las paredes de la habitación.
Calendario previsto
El libro lo podrás recibir antes de las navidades de 2017. Una fecha ideal para un regalo sorprendente que no defraudará a nadie.
+ Información
He abierto una página en Facebook para seguir la campaña donde iré analizando en paralelo la vida y obra de Diego Velázquez.
Este es un precioso y muy documentado proyecto que conozco desde sus inicios. Si quieres poder hablar con propiedad de arte español necesitarás conocerlo. No te defraudará.
En los próximos días me iré poniendo en contacto con vosotros para los datos de envío, textos de dedicatoria o una cita personal (en Madrid o Barcelona a partir del 16 de diciembre).
Me he encontrado este gracioso vídeo. La historia es cierta: Margarita se casó con su tío y murió joven, seguramente infeliz...
Hoy se cierra la campaña con el objetivo conseguido. La editorial me ha confirmado que el libro lo tendréis antes de Navidad sin problemas. Si todavía conocéis a alguien interesado esta es la última oportunidad. Luego habrá que esperar a enero para tenerlo en librerías.
A los que vivís en Barcelona os propondré quedar un día antes del 21 para tomar un café y entregároslo personalmente, si os apetece. Estará en Madrid desde el 21 al 30, así que los viváis allá propongo lo mismo. El resto lo recibirá por mensajería.
Estoy preparando las infografías que quería regalarlos. Uno de ellas será esta: la visión de Velázquez mientras sucedieron los hechos que pintó en Las Meninas. La visión de Velázquez
No os quiero revelar el lienzo oculto, todavía, aunque creo que la mayoría ya lo habréis adivinado. La razón es que merece una explicación bastante detallada que me es imposible resumir.
Una última pista: el mastín del cuadro se llamaba... "León".
Aprovechad para informar a los últimos rezagados o para conseguir otro ejemplar de regalo para un amigo estas Navidades.
Luego se podrá encontrar en librerías, pero ya a partir de Enero.
No me queda tiempo para actualizaros los últimos episodios de la vida de Velázquez que os iba subiendo a este blog, así que aquí os la adjunto gratis en PDF para que la terminéis de leer.
En ella os daréis cuenta la importancia capital de Las Meninas en la vida del pintor. Fue el cuadro con el que convención al rey Felipe IV que la Pintura debería ser considerada en España como un Arte, y no como un oficio. Que sus ejecutantes eran por tanto dignos de pertenecer a la nobleza.
Por eso, el propio rey pintó sobre el pecho de Diego la cruz de Santiago, como premio y aceptación de sus tesis.
Podéis descargarlo grautitamente en mi página de Lulu.com
Ayer alcanzamos entre todos el objetivo previsto, así que gracias a todos vosotros podré ver editado mi libro.
MIL GRACIAS
Espero que lo disfrutéis.
Para celebrarlo voy a incluir en las recompensas dos o tres infografías 3D sobre la Galería del Príncipe para que podáis colgarlas en vuestras casas.
Pero la campaña sigue abierta. Honestamente, con el objetivo conseguido no cubro del todo los gastos de edición, todavía me quedan bastantes libros que vender. Así que no dejéis de animar a vuestro conocidos para que se interesen por ello. Si lo compran ahora lo podrán tener en su casa antes de Navidad, como excelente regalo. Si no tendrán que esperar a enero para conseguirlo por otros canales.
¡Gracias a todos ya estamos a puntito de alcanzar el objetivo!
He de confesaros que con 4.500 no cubro los gastos de edición, así que si sobrepasamos el objetivo me permitirá no incurrir en las pérdidas previstas, lo que será un incentivo.
Continuo con la semblanza de Velázquez. Me quedan unos cuantos episodios, que ya estoy terminando en la página de Facebook, donde comencé antes la serie. Pero si no llego en estos seis días, os mandaré a todos un PDF con esta semblanza pictórica y personal de Velázquez.
BUFONES
Otra característica por la que es muy reconocido Velázquez son sus retratos de enanos y bufones de palacio.
El niño de Vallecas
Estas personas, a veces llamados "hombres de placer" eran habituales en la corte de los Austrias, pero no todos eran bufones. Algunos de ellos tenían puestos administrativos en palacio o incluso eran de origen noble. Y otros era simplemente personas con retraso mental que era admitidos en los palacios de nobles y reyes por caridad.
¡Entramos en la última semana! Por favor, difundir el proyecto entre vuestros amigos para que se haga realidad.
Aquí os dejo otro vídeo absolutamente inédito, donde otro de los enigmas históricos de Las Meninas queda resuelto definitivamente. En mi libro encontraréis la explicación detallada de mi propuesta.
Felipe IV fue el hombre más retratado por Velázquez y con quien tuvo una relación, sino de amistad, sí de confianza durante cerca de cuarenta años.
Fue un pésimo monarca y un hombre débil más interesado en los placeres terrenales que en los asuntos de estado. Heredó el imperio de mayor extensión de la Historia hasta aquel momento y a su muerte de había reducido a menos de la mitad.
Personalmente fue una persona amable, educada y amante de las artes y las letras. Una cosa que le agradaba sobremanera, como ya comenté, era acudir al taller de Velázquez a verle pintar. En ocasiones también acudía como modelo, pero menos de lo que parece.
A veces creemos que los soberanos posaban vestidos, de pie y con un fondo de cortinas para sus pintores, ¡o incluso montado en un caballo de madera!. Es la imagen que nos muestran algunas películas "de época" muy mal documentadas. Eso sería propio de un fotógrafo actual, pero no de un pintor cortesano.
La década de los años treinta fue la más fructífera de la carrera pictórica de Velázquez. A las obras que se le solicitaban para el nuevo palacio (como su célebre "Las Lanzas" que conmemoraba la toma de Breda en Flandes) se unían los encargos que recibía de personalidades y potentados que deseaban ser retratados por el pintor del rey. Dado su carácter privado es la razón por la que muchos están ahora en colecciones y museos extranjeros, pues no fueron encargados por el rey.
Paralelamente, y tras su paso por Italia y la influencia de Rubens, Velázquez impulsa su carrera cortesana y en 1634 es nombrado "alguacil". Ya en 1627 había sido nombrado ujier, pero seguramente para recibir sus beneficios: alojamiento, comida y médico. Pero al ser nombrado alguacil hizo que algún avisado cronista de la época anotara lo que era cierto: que buscaba ennoblecer su linaje. Como veremos, tardaría treinta años, pero lo conseguiría.
Estos retratos eran generalmente de cuerpo entero y, aunque se
Los retratos ecuestres reales tienen algunos detalles que son significativos de la mirada de Velázquez.
El cielo velazqueño
Uno de ellos es el tratamiento del paisaje y los famosos "cielos velazqueños". Muchos de los fondos de estos y otro retratos son identificables como partes de la sierra de Guadarrama. Pensemos que los pintores del XVII no era acualeristas que iban con sus trastos a pintar del natural. Todo el trabajo era en el taller, así que en la mayoría de las ocasiones el pintor usaba de su libre imaginación o se inspiraba en estampas y grabados para componer los fondos. Que Velázquez hubiera querido ser fiel a la realidad refleja su concepción de la pintura. Igualmente se puede decir de sus cielos, que todo madrileño puede identificar. Estas nubes altas son propias de final de invierno y principio de primavera y todavía hoy ofrecen unas espectaculares puestas de sol. Pentimento
El otro detalle que se observa en los cascos de los caballos son sus famosos "pentimentos", o
Al hilo del anterior hilo, subo dos imágenes que dejan claro la imposibilidad óptica y pictórica de que los soberanos estuvieran frente al espejo.
Si fuera así... Recreación del escenario
lo que Velázquez hubiera pintado en el espejo sería así: Lo que aparecería en el espejo
y el resultado sería este
Esto demuestra una vez más que, tal como describen los primeros autores, el espejo refleja el lienzo oculto, el que pintaba Velázquez en ese momento, y no otra cosa.
¡Quedan menos de dos semanas, amigos! Y aún estamos lejos del objetivo. ¡Venga, insistir entre vuestros conocidos, el libro merece la pena! ¡Y no tengo dinero para hacer anuncios en radio o prensa!
Lo que sí tengo es tiempo para hacer pequeños videos. Este nuevo seguro que os va a gustar.
¡COMPARTIRLO, GRACIAS!
Velázquez vuelve a Madrid ya un consumado maestro. Ha aprendido nuevas técnicas y ha visto de primera mano las obras de los grandes maestros. Pero, sobre todo, ha notado la gran diferencia de trato social que se dispensa a los pintores en Italia. Allí son considerados como lo que realmente son: artistas, hombres de genio que usan sus habilidades intelectuales. Son respetados y admirados por todos, desde el más humilde campesino que presume del artista local hasta el más encumbrado cardenal. Esto no sucede en la oscura e intransigente sociedad castellana. Allí vuelve a ser un artesano más, alguien del gremio.
Por esa razón, una de las primeras cosas que se propone es iniciar su ascenso en la escala social y logra que el rey le nombre Ujier de su corte, un puesto muy modesto pero que generalmente estaba reservado a los hidalgos. El hecho no pasa desapercibido y ya entonces un cronista de la época advierte que el pintor deseaba ser algo más que otro sueldo...
Gracias a todos vosotros ya hemos llegado a casi el 70% del objetivo.
Pero no es suficiente, claro. Recordad que si no llegamos al objetivo se devolverán las aportaciones y no podré editar el libro.
Por eso os ruego que animéis a vuestros conocidos y amigos, a parientes, a vecinos... ¡a cualquiera que esté mínimamente interesados en el arte!
La tesis de mi libro es sencilla: re-descubrir el mensaje original de Velázquez aplicando la tecnología del siglo XXI. No me invento nada, no hago hipótesis descabelladas. Todo está en el cuadro.
He ido colgando una serie de pequeños vídeos que ayudan a entender mi trabajo. Os animo a que los compartáis para que cada cual juzgue si merece la pena el proyecto. Sólo les llevará un minuto y quedarán seguramente interesados.
Habíamos dejado a Diego en Roma pintando alguno de sus cuadros más famosos como La Fragua de Vulcano o La Túnica de José, que ya adelantan lo que luego será su estilo más característico.
Pero en ese primer viaje italiano también pinto dos pequeños paisajes que siguen siendo un pequeño misterio para los especialistas. Son los conocidos como paisajes de villa Médicis.
Son singulares por varias razones. La primera es que Velázquez nunca se dedicó al paisajismo, ni antes ni después de estas obras. Y la segunda es por su estilo casi impresionista, que adelanta lo que será la evolución de la pintura en el siglo XIX.
Fueron pintados durante su estancia en la villa Médicis, que hoy se puede visitar en Roma y que entonces era propiedad del duque de Ferrara y que se habían construido sobre las ruinas de otras villas lujosas de tiempos de los romanos. Velázquez pasó allí seguramente los días del caluroso verano romano, también por razones de higiene, ya que era habitual que con el calor
Entre las obras que Velázquez realiza en esta primera estancia en Italia está una de sus más conocidas: La Fragua de Vulcano.
La Fragua o el estupor
Es, una vez más, un estudio anatómico y de la luz. Esta fábula narra la visita que Apolo hizo a Vulcano para anunciarle el adulterio de su esposa Venus con Marte. Velázquez elige representar el instante preciso en que le cuenta el suceso causando estupor entre los presentes.
Es un cuadro que es difícil encontrar en la pintura española por dos motivos. Uno es el tema, de ámbito mitológico. El otro son los desnudos, muy mal vistos por la Inquisición. Los pocos desnudos existentes en la Corte eran mano fundamentalmente de extranjeros. El recato llegaba a tal extremo que ante algunos cuadros esepcialmente indecorosos se instalaban cortinas para no ofender la vista de los inocentes. Tras el éxtasis renacentista por el cuerpo humano, originado por el descubrimiento arqueológico de mucha estatuaria clásica perdida, el
Todos nos hemos preguntado alguna vez qué cuadro estaba pintando Velázquez mientras sucedían los hechos que vemos en Las Meninas. Aunque algunos estudiosos estuvieron a punto de descubrirlo, como Buero Vallejo, hasta ahora nadie se ha atrevido a proponer un cuadro en concreto. Pero gracias a mi fiel reconstrucción en 3D creo haberlo resuelto:
De alguna manera Velázquez convenció a su patrón, el rey, que le dejara desplazarse a Italia para terminar su formación. Felipe IV fue generoso y accedió, adelantándole dos años de salario.
Velázquez llegó allí para admirar de primera mano las obras de los grandes maestros italianos: Venecia, Florencia, Roma. Se pude hablar de dos grandes escuelas: la veneciana (Tintoreto, Tiziano) donde primaba el color; y la florentina (Miguel Ángel, Rafael) donde primaba el dibujo. Velázquez era decididamente veneciano, pero no dejó de estudiar y de admirar las obras de todos ellos.
Copió algunas y realizó otras originales que marcaban ya una evolución en su pintura. Pero en ningún momento se sintió inferior a nadie y eso le ocasionó encontronazos con los italianos. Diego afirmaba que podía superar a sus maestros y eso, en la Italia del siglo XVII, era como querer enseñarles a hacer pizza y macarrones.
Un ejemplo de este época podría ser este pequeño cuadro de la cena
"Los Borrachos" no es la única obra de gran formato que Velázquez pintó por estas fechas en Madrid para acallar a sus críticos envidiosos. También ganó un célebre concurso con el tema de la expulsión de los moriscos, pero esa obra no se conserva, sólo algún boceto. Pero con el premio dejó clara su supremacía como el primer pincel del reino y de la corte.
Podríamos decir que Velázquez ya estaba "instalado" en lo máximo de su profesión. Pero en 1628 llegó a Madrid un personaje que influirá poderosamente en Velázquez. Se trata de Pedro Pablo Rubens, el genio flamenco de la pintura, el hombre que con su pincel había revolucionado casi él solo toda la pintura occidental en lo que hoy conocemos como Barroco.
Diego y Pedro intimaron pronto. Velázquez lo acompañó a visitar las colecciones reales de El Escorial y allí vio al genio flamenco entusiasmarme con las obras de Tiziano. Ni corto ni perezoso, se puso el mandil de pintar, pidió los trastos y realizó de su propia
Nos acercamos al ecuador de la campaña y ya he superado el 50% del objetivo. Pero en estos momentos donde siempre hay un bajón que es necesario superar.
Os animo a todos los que habéis pensado en colaborar que no esperéis más, por favor. Además, estamos a primeros de meses, ¡no hay excusas! (aunque recordar que no es un pago, sólo una reserva).
Y a los que ya habéis colaborado pensar en aquellos amigos aficionados a la pintura y al arte. Las matemáticas son sencillas: si cada uno de los mecenas que ya han colaborado convence a otro mecenas..., ¡el objetivo se habrá cumplido sin problemas! Y así todos los mecenas recibirá su recompensa y el libro se publicará definitivamente.
Estoy seguro que a vuestros amigos les gustará descubrir:
- Cómo era la habitación original de Las Meninas.
- Por qué es el cuadro más raro del mundo.
- A qué hora y en qué fecha aproximada sucedieron los hechos.
Ya en su primer viaje a Madrid Diego había aprovechado para visitar las colecciones reales de pintura, en especial la de El Escorial, donde Felipe II había acumulado grandes obras de las pintura italiana. Esto le permitió conocer de primera mano los recursos y la técnica de grandes autores como Tiziano o Tintoretto. Y también nuevas temáticas, como los cuadros mitológicos o los desnudos, que la Inquisición repudiaba en la pacata sociedad de la época.
"Los Borrachos" tiene toda esa influencia acumulada y por eso es una de sus grandes obras maestras.
Detalle rostros rostros principales
El tratamiento del color tiene su característica especial: la "paleta corta", es decir, el uso de una pequeña varidad de colores que combina en muchos tonos para lograr una gran armonía, pero sin estridencias. El uso de la luz es también magistral. El cuerpo desnudo de Baco, una novedad en su obra, parece tener luz propia, como había visto en los cuadros de los maestros italianos. Los rostros son
El joven Diego había alcanzado el máximo honor al que podía aspirar un maestro en nuestro país: pintor de cámara de su Majestad Católica.
Pero su llegada a la corte también supuso ser objeto de la ira y los ataques envidiosos de los otros pintores del rey a los que había privado de ese puesto.
Le criticaban por dos razones fundamentales. La primera es que lo tildaban de ser un simple "pintor de cabezas", es decir, un fiel retratista pero incapaz de realizar obras de gran formato. La segunda razón era aún más grave: su irreverencia a la hora de tratar los temas.
Para los pintores del rey como Carducho, uno de sus más feroces críticos, el artista debía "dulcificar" la realidad, no mostrarla en toda su crudeza y fealdad. De eso se trataba el arte: de sublimar la existencia humana y acercarla a un mundo ideal de belleza y armonía.
Pero ya hemos visto que Velázquez era un joven radical que tomaba de Caravaggio y de los nuevos vientos europeos sus ideas: de ninguna manera estaba
Al año siguiente, Diego volvió a intentar el asalto a la corte. La anterior ocasión no había podido retratar al joven rey, pero esta vez tenía mejores contactos. Un tal Fonseca, contertulio de su suegro y capellán del conde-duque de Olivares, el nuevo valido real, logró que en agosto de 1623 el rey accediera a ser pintado por el sevillano.
Probablemente es el retrato que vemos aquí. Felipe IV quedó tan encantado con el resultado que a partir de entonces sólo se dejó retratar por él entre el resto de pintores del reino.
La corte sostenía a unos cuantos pintores, pero sólo uno de ellos era el encargado de los retratos del rey y su familia y tenía por título "pintor de cámara". Como era un cargo vitalicio, Velázquez no accedió a él de derecho hasta 1628, tras el fallecimiento del anterior (Santiago Morán, un discípulo de Pantoja de la Cruz), y lo conservó hasta su muerte en 1660. Los pintores recibían un pequeño sueldo (irregular en su cobro) y, dependiendo de su categoría, vivienda,
Sevilla era de lejos el centro cultural, económico y financiero de la península. Allí se estaba gestando la generación del Siglo de Oro de la pintura española. El joven Velázquez tuvo como amigos y condiscípulos a Alonso Cano y Francisco Zurbarán, con el que mantendría la amistad toda la vida. Pero también venían Ribera, Valdés Leal, Herrera el mozo, el aún más joven Murillo y tantos otros...
En Sevilla Diego podría haberse ganado la vida espléndidamente, pero él quería más. Probablemente tampoco deseaba pasarse la vida decorando conventos, iglesias y palacios episcopales. Ya sabemos que la temática religiosa no le atraía. Se le presenta entonces la posibilidad de acceder a un puesto de como pintor del rey en la corte de Madrid y allí viaja en 1620. Su suegro mantenía una tertulia de intelectuales bien conectados y recibe de ellos recomendaciones. También Pacheco le encarga algunos retratos de intelectuales para un libro que está redactando. Uno de ellos es el
El joven Diego se formó en el taller de Francisco Pacheco, un mediocre pintor e imaginero pero que tenía una sólida formación cultural que le trasladó a su discípulo y luego yerno, pues se casó con su hija mayor.
Esta preocupación intelectual se observa en este cuadro. El caravaggismo o el género del bodegón, de origen flamenco, eran muy novedosos en nuestro país y tenían una gran signficado en sí mismo. Aparecen un plato hondo, ñoras, cebollas, un huevo, un brillante almirez, un porrón de cristal, una calabaza, varias jarras, una cesta de mimbre... Todas ellas de un preciosismo fotográfico que sirve para demostrar la maestría de un joven pintor que busca clientes.
Pero es bueno observar dos cosas. La primera es que los objetos en la mesa, que nos señalan claramante la dirección de la fuerte luz que los ilumina, tienen incongruencias de perspectiva. Lo más probable es que fueran incorporados al cuadro uno a uno a partir de bocetos tomados en diferentes momentos. Esto sugiere el uso
En esta primera etapa, Velázquez se forma muy influido por Caravaggio, el gran pintor italiano que inicia el Barroco en pintura. Seguramente habían llegado a Sevilla alguna de sus obras o al menos copias, que contrastaban con todo lo anterior. Se aprecian dos características muy definidas: el uso del claroscuro, que Velázquez irá abandonando en obras posteriores (demasiado dramático para su gusto) y la utlización de figuras populares como modelos (motivo que mantendrá toda su vida).
Son dos caracterísiticas "rompedoras" en aquellos años, revolucionarias, de un artista joven que quiere romper con los convencionalismos al uso. No quiere idealizar la realidad: quiere mostrarla en toda su crudeza.
A pesar de su joven edad, su maestría técnica es exquisita (la calabaza, el porrón de vidrio) pero el cuadro en sí tiene también una carga de profundidad: no es una pintura religiosa. En aquellos años, casi toda la labor de los artistas era de este temática (excepto los retratos) pues los
En paralelo a la campaña me propongo hacer una breve semblanza humana y artística de Diego Velázquez con el hilo de su obra más signficativa. Espero que os guste.
Diego Velázquez nació en Sevilla en 1599, entonces una de las mayores ciudades del mundo. Su abuelo paterno, Silva, era portugués, de Oporto, de profesión desconocida y probablemente de origen judío converso. El materno, Velázquez, era un calcetero sevillano. NInguno de los dos era noble, luego él tampoco.
Si naciera hoy, Diego llevaría los apellidos Silva Velázquez, pero en Portugal la costumbre era (y es) anteponer el nombre de la madre aunque el que se conserva el de padre. Por eso Diego firmaba indistintamente como Velázquez de Silva o como Diego Silva; y por eso su hija era Francisca Silva, no Velázquez o Pacheco, como a veces se la nombra.
Fue un genio precoz que empezó a estudiar pintura con once años y a los 18 años ya pasó el preceptivo examen para
3 comentarios
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Jn2017
Ya falta menos Jorge.
Carlos Essmann
Ya tengo el mío. Te lo vas a prder?
Juan Muro
Este es un precioso y muy documentado proyecto que conozco desde sus inicios. Si quieres poder hablar con propiedad de arte español necesitarás conocerlo. No te defraudará.